lunes. 15.08.2022
VICENTE G. BERNALDO DE QUIRÓS

La desgracia pega en el poste

?Qué es lo que sucede para que no se evite que barcos de las características del 'Gure Uxua' tengan que salir a la mar con un temporal de campeonato en nuestras costas?

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Esta vez hubo suerte y lo que podía haber sido una tragedia marítima, como las que inundan nuestra historia pesquera, acabo con final feliz y los doce marineros del ‘Gure Uxua’, barco gallego con tripulantes de la comunidad autónoma vecina y de Portugal, pueden contarlo a sus nietos.

Los ciudadanos asturianos respiramos tranquilos, porque el rescate de las personas a bordo era más que difícil y se convirtió en una odisea contra olas de diez metros y un temporal fortísimo en la costa cantábrica.

bernaldo quirosHabrá que felicitar, pues, a los marinos rescatados, a los encargados del helicóptero de salvamento, que arriesgó la vida de sus ocupantes por salvar las de una docena de extraños, a los cuerpos de seguridad que velaron por la operación y a quienes participaron de una forma u otra en este servicio que ha permitido que esta vez la desgracia haya pegado en el poste y no nos haya colado un gol.

Pero alegrarnos de la falta de víctimas no significa que no haya que reflexionar a calzón quitado sobre muchas circunstancias que han concurrido en este suceso y que deben evitarse para que esta profesión de marinero, peligrosa donde las haya, no tenga un plus de riesgo añadido.

En primer lugar, ¿cómo es que en plena tormenta marina, un barco que estaba faenando en Gran Sol sufre este accidente, en vez de haberse puesto a salvo en un puerto más cercano?, ¿Qué es lo que sucede para que no se evite que barcos de las características del ‘Gure Uxua’ tengan que salir a la mar con un temporal de campeonato en nuestras costas?

Que un pesquero como el siniestrado tenga que estar continuamente en la mar para poder llevarse a casa el producto extraido de sus redes y de esta forma ganarse un mínimo sustento un importante grupo de personas. A una costera se le une otra, en función de la época del añó. Y las cuotas para cada barco se reducen considerablemente como consecuencia del reparto, a veces muy poco equitativo, por parte de la Unión Europea. La necesaria remodelación de las embarcaciones que se llevan unas inversiones enormes, que los patronos de pesca tienen que rentabilizar, en competencia, además, con las grandes empresas pesqueras.

Y después existe también una utilización perversa del trabajo y el salario de  los marineros, mal pagados, poco considerados, con escasa seguridad y salud laboral y donde la representación de los trabajadores es muy escasa. Todo ese cóctel provoca una inseguridad en el trabajo que abre la espita de los accidentes marítimos. Y todavía decimos que el pescado es caro.

La desgracia pega en el poste
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