Tormenta política en Ribadesella: Paulo García defiende su honorabilidad mientras piden su dimisión

El motivo es la sentencia sobre el proceso de estabilización de la plaza de jefe de Obras
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photo_camera Paulo García, alcalde de Ribadesella.

Ribadesella vive días convulsos desde que, el viernes pasado, se conociera la sentencia del Tribunal de lo Contencioso-Administrativo número 4 de Oviedo en la que el magistrado considera que se produjo un defecto de forma en el trámite administrativo por la que el alcalde, Paulo García, podría obtener la plaza de jefe de Obras del consistorio. Un puesto al que se postuló antes de ostentar la Alcaldía y que ha desatado un cruce de acusaciones dirigidas contra García desde los grupos de la oposición.

El alcalde de Ribadesella comparecía en la tarde del viernes ante los medios de comunicación y tras darse a conocer el fallo judicial que invalida el proceso «en aras de la transparencia y dando la cara, porque no voy a consentir que se cuestione ni mi honorabilidad ni la del Ayuntamiento de Ribadesella por intereses políticos de otros partidos». Tras recordar que el juez había dictado que se había producid un defecto de forma, anunció que no iba a recurrir la sentencia porque «quiero cortar el circo mediático que quieren orquestar desde el PSOE en tono a mi persona para utilizarlo políticamente, con el único fin de dañar mi imagen pública, la de este ayuntamiento y la de Ribadesella».

No me preocupa la plaza, de la que no he tomado posesión. Para mí lo vital es que haya total claridad sabiendo que no interferirá en el proceso ni en el procedimiento

Tras recordar que ha firmado «decenas de designaciones de tribunales en los procesos de estabilización de este ayuntamiento y, en todos los casos, fue un trámite administrativo sin tener nada que ver con su conformación», García no solo hizo énfasis en que no surgirió «a un solo miembro, ni moví una coma de la designación que me presentaron a la firma» al tiempo que recordó que su presentación al proceso de estabilización fue previo a ser alcalde «y en el que no tenía ninguna posibilidad inicialmente, por las puntuaciones de los primeros aspirantes que, más tarde y contra todo pronóstico, decidieron renunciar».

Fue un trámite ordinario que no influyó en absoluto en el resultado final. Solo hay que ver que yo no obtuve la mayor puntuación ni siquiera la segunda mejor

La realidad es que la prejubilación de uno de los aspirantes y la estabilización del otro en otra administración fue lo que llevó a que el actual alcalde quedara como candidato a la plaza. Y no solo eso. Como recordó en su comparecencia, «repito y repetiré hasta el final que no interferí en el proceso que se rigió, de principio a fin, por las normas que hizo el PSOE». «Yo no hice las bases del proceso, no tuve información del procedimiento, ni yo ni nadie podría prever que los candidatos con la mejor puntuación, los dos, fuesen a renunciar por distintos motivos; y tampoco decidí que el orden alfabético de la primera letra del apellido definiese quién estabilizaba de los dos aspirantes que estábamos igualados a puntos», aseveró García, «todo eso, al igual que mi inclusión en la lista de admitidos en el proceso de estabilización, lo decidió el PSOE».

Me presenté a este proceso en 2022, cuando yo no era alcalde y con los derechos que me amparan como ciudadano para hacerlo

Por último, Paulo García insistió en que «la limpieza de este proceso está a la vista de todo el mundo, y así lo demuestra la ausencia de recursos por parte de los aspirantes, ni siquiera por la persona que quedó empatada conmigo a puntos».

No ha habido ni una reclamación, ni una impugnación, nada. Que yo hubiera firmado o no tampoco cambiaría el resultado del proceso de estabilización

La oposición pide la dimisión y amenaza con una moción de censura

El PSOE de Ribadesella, que fue quien presentó la denuncia pidiendo la nulidad de la resolución municipal que concedía a Garcia la plaza de jefe de Obras, arguye que según el auto judicial García «tomó decisiones orientadas a que la plaza se le concediera a sí mismo, maniobrando para conseguir un puesto de trabajo en su propio Ayuntamiento, interviniendo en un proceso que solo buscaba asegurar su futuro». Algo que, según el portavoz municipal socialista, Ramón Canal, se sustenta en que el alcalde «no se abstuvo de intervenir en el proceso debido a su interés personal como aspirante» al tiempo que pedía la dimisión del primer edil.

En la misma línea de exigir la dimisión se encuentra el Grupo Municipal Pueblu- Convocatoria por Ribeseya quien considera «inaceptable» la actuación del alcalde, a quien acusa de «falta de imparcialidad y transparencia en la gestión de los asuntos públicos». Algo que tachan de «ataque a la democracia y a la buena gobernanza».

Un paso más allá va Impulsa Ribadesella, que es el único grupo político que en su comunicado deja abierta «la posibilidad de promover una moción de censura si el alcalde persiste en aferrarse a cargo y no asume las consecuencias políticas y morales de este fallo judicial» al tiempo que advierten que «estudiará esta opción en diálogo con las demás fuerzas políticas, siempre priorizando el interés general del municipio».