Cuando pensamos en viajar, lo más habitual es soñar con destinos lejanos creyendo que solo en ellos podremos sorprendernos y vivir una experiencia diferente. Sin embargo, descubrir está mucho más cerca de nosotros de lo que podríamos imaginar y comienza con una pregunta sencilla: ¿seguro que conoces Asturias? Un territorio con tantas personalidades como concejos, y que ofrece mucho más que la montaña y la playa.
La diversidad de Asturias es un diamante por descubrir sin necesidad de coger un avión ni tener muchos días de vacaciones. Una tierra en la que raíz, tradición y paisaje -entendido de muchas maneras- dan forma a rincones pocos conocidos de su geografía que se postulan como una escapada perfecta para un fin de semana. Una oportunidad que invita a descubrir las múltiples caras de una comunidad autónoma llena de contrastes.
Descubre Asturias, de Oriente a Occidente, a través de siete planes que te harán conocerla de verdad. Unas propuestas que, de la mano de Turismo Asturias, van más allá de las clásicas y que te permitirán tomar conciencia de por qué es un auténtico paraíso.
1. Vivir una experiencia etnográfica en Espinaréu
Visitar localidad de Espinaréu, en Piloña, es sumergirse en un auténtico cuento. Algo posible gracias a que es la localidad con mayor número de hórreos de España. Un total de 20 componen este conjunto etnográfico entre los que hay, incluso, uno de 1548; además de seis paneras -una de ellas, l´Horru La Capilla, hizo las veces de iglesia antes de que se construyera-. Como los hórreos, éstas están construidas en madera de castaño sobre pilares de piedra y cuentan con sobrepuertas talladas o pinturas. El propio pueblo, con casas de carácter rústico y arropado por bosque, completa ese aspecto casi mágico de la localidad.
Pero si las calles de Espinaréu nos sorprenden lo hará todavía más conocer sus alrededores. Y es que en esta zona y en otoño cuando podemos descubrir en su máximo esplendor del río Infierno. Una ruta perfecta para disfrutar del discurrir de sus aguas cristalinas, de pequeñas cascadas naturales y de un bosque que parece pintado a mano por lo espectacular de su belleza.
2. Sumergirse en la herencia indiana de Colombres
Visitar Colombres, en el concejo de Ribadedeva, es una oportunidad única de vivir en el presente todo el peso de su pasado. Y es que la que es capital del concejo costero más oriental del litoral asturiano nos regala un paisaje urbano marcado por su pasado indiano. Un fiel reflejo de aquellos emigrantes que hicieron las Américas y regresaron a Asturias para dejar un legado de su aventura materializado en casonas con una personalidad única.
Pasear por las calles de Colombres es una oportunidad única de volver al pasado. Un espectáculo marcado por el color que gana encanto por la noche. Así la Mansión del Abuelo, la Solana o la Casa Indiana El Cantu son algunas de las que no pueden faltar si realizamos una ruta por esta localidad. Unas mansiones que todavía hoy conservan lo que las hizo singulares en el pasado a las que no es posible acceder. Algo que podemos paliar si en nuestra ruta incluimos una visita a la Fundación Archivo de Indianos: un museo y centro de documentación sobre la emigración asturiana en los siglos XIX y XX que permite tomar conciencia de cómo es una de estas casas por dentro.
3. Disfrutar de los molinos de Mazonovo, en Taramundi
Entre los ríos Turía y Cabreira se encuentra uno de los lugares más especiales de Asturias en los que construcciones antiguas y agua crean una simbiosis única en un museo al aire libre situado en un enclave natural de bosque. Los 18 molinos del Museo de los Molinos de Mazonovo, en Taramundi, son una oportunidad única de comprender cómo era el oficio de moler y disfrutar de cerca de su funcionamiento. Una experiencia que no es únicamente contemplativa ya que, en ocasiones, es el propio visitante quien tiene que interactuar con las construcción hidráulicas para ponerlas en marcha.
Situados en el Occidente, visitar estos molinos completamente restaurados es también una oportunidad para conocer una de las zonas con más tradición de Asturias. Su arquitectura, en la que los tejados negros son protagonistas; o su artesanía, con la ruta de Los Ferreiros como referencia; son algunas paradas obligatorias que debemos anotar en nuestro cuaderno de viaje.
4. Enamorarse del paisaje mágico de la playa de Gueirúa
La fuerza del Cantábrico en estado puro. Así es la playa Gueirúa, situada en el municipio de Cudillero. Una pequeña playa a los pies de un acantilado que continúa conservando su carácter virgen y que permite disfrutar de uno de los paisajes más espectaculares de la costa asturiana. Su suelo de roca, pulido y escapado por la mar, se complementa con un horizonte en el que emergen del agua islotes de piedra perfilados por la erosión de las corrientes. Un espectáculo natural majestuoso y poco transitado en el que, además, es habitual ver pescadores faenando.
Acceder a esta pequeña playa, situada en la localidad de Santa Marina, conlleva una pequeña caminata de aproximadamente un kilómetro y 200 escalones para descender hasta ella. Para disfrutar plenamente del espectáculo que supone, lo ideal es visitarla a primera hora de la mañana o cerca del atardecer. Es entonces cuando su característica neblina la llena, haciendo de la estampa una todavía más mágica.
5. Bajar al Pozo Sotón, una experiencia para vivir las entrañas de la tierra
Descubrir Asturias plenamente no es posible sin su pasado minero. Algo que es posible vivir en primera persona en la denominada "Catedral Minera": el Pozo Sotón. Una antigua mina declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento que ofrece múltiples actividades para conocer ese mundo subterráneo en el que, en torno al carbón, se construyó un auténtico estilo de vida que forma parte de la historia del Principado.
La propuesta no puede ser más sugerente y está adaptada a todos los públicos. El Pozo permite visitar sus galerías, a una profundidad máxima de 586 metros bajo tierra, para quienes quieran vivir una experiencia plena. También es posible quedarse en la superficie disfrutando del museo, situado en la antigua Casa de Aseos de El Pozo, planteado desde un punto de vista interactivo, o vivir una visita teatralizada ambientada en el final de los años 60 del pasado siglo.
6. Vivir la tradición del Occidente en Pezoz
Pesoz no es solo uno de los concejos más pequeños de Asturias. Es, además, una oportunidad única de disfrutar de un impresionante paisaje íntimamente ligado con el cultivo de la vid en alta montaña. Su arquitectura, marcada por la pizarra negra y el barro, supone una forma genial de descubrir las dos joyas del patrimonio de esta zona.
Visitar Pesoz nos permitirá conocer la aldea medieval de Argul, catalogada como Bien de Interés Cultural en 2004. Un conjunto de caserones construidos sobre un roquedo natural cuya principal seña de identidad son los "veiriles" (túneles) con acabado de corredor que permitían comunicar espacios de una misma casa. Tampoco puede faltar en nuestra visita la ruta de A Paiceiga, un antiguo poblado obrero construido para alojar a los más de 3.000 trabajadores venidos de toda España que construyeron el embalse de Salime y en donde encontraremos un mirador sobre esta presa.
7. Descubrir Amieva, un concejo que te hará preguntarte ¿seguro que conoces Asturias?
Amieva es, probablemente, uno de los concejos más agrestes de Asturias. Puerta natural del desfiladero de Los Beyos, que comunica Asturias con León; la riqueza paisajística de este concejo no pasa desapercibida al visitante. Y es que su naturaleza agreste es, sin lugar a dudas, uno de sus principales atractivos de un territorio que forma parte del Parque Nacional de Picos de Europa.
Si visitamos Amieva, el Mirador de la Collada es una parada imprescindible. Con unas espectaculares vistas sobre el valle del pueblo de Amieva y el arranque del valle de Angón, es también un punto de partida para realizar la senda del Arcediano: un camino que unía el concejo León, y que hoy todavía es una de las rutas de senderismo más valoradas del Oriente de Asturias por la espectacularidad de su paisaje. Tampoco podemos dejar atrás la ruta mitológica del Beyu Pen que, desde Santillán a esta localidad, nos hace adentrarnos por un bosque para descubrir figuras alegóricas tradicionales de Asturias pintadas aprovechando la forma de las rocas.
Y ahora que has echado un vistazo a estos siete planes ¿seguro que conoces Asturias? ¡Descúbrela!
