La protagonista de la mañana fue “Manzanina”, la mascota del Festival de la Manzana, que visitó los colegios Maliayo y San Rafael para repartir manzanas entre los alumnos, en colaboración con las AMPA. Por primera vez, también se sumó a la iniciativa el CRA Les Mariñes.
En paralelo, el SERIDA acogió una jornada de formación dirigida a profesionales del sector, organizada por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología, que reunió a expertos en el salón de actos del Ateneo Obrero desde primera hora de la mañana.
El programa continuará mañana, miércoles 22, con el taller “Manzanas ConCiencia”, organizado por la asociación Villaviciosa ConCiencia en el Espacio Joven municipal, donde los asistentes podrán experimentar con la fruta desde la física, la química y la biología. El taller comienza a las 17:00h. y la entrada es libre hasta completar aforo.
A estas propuestas se suma la iniciativa “Mayando con Sidraturismo Asturias”, que combina turismo y cultura sidrera, y que cuenta con el Ayuntamiento de Villaviciosa como uno de los primeros consistorios adheridos. Más información AQUÍ
Con estas actividades, Villaviciosa refuerza su condición de Capital Manzanera de España, un título que ostenta desde 1960, y que conecta con su histórica producción de manzana y cultura sidrera, hoy reconocida como Patrimonio Mundial Inmaterial por la Unesco.
Apple Day y el Festival de la Manzana: raíces de una celebración
El Día Internacional de la Manzana (Apple Day) nació en 1990 en Reino Unido, impulsado por la asociación Common Ground, con la idea de utilizar la manzana como símbolo de diversidad cultural, genética y paisajística. Desde entonces, se celebra cada 21 de octubre en numerosos países, como una forma de concienciar sobre la importancia de conservar variedades locales, fomentar la alimentación saludable y reconocer el valor cultural de este fruto.
Villaviciosa, sin embargo, ya había hecho historia mucho antes. En 1960 se celebró por primera vez el Festival de la Manzana, impulsado por el ingeniero agrónomo Sergio Álvarez-Requejo tras un viaje a Estados Unidos, donde conoció el Apple Blossom Festival de Yakima (Washington). Desde entonces, la villa ostenta el título de “Capital Manzanera de España”, con un festival que se celebra cada dos años en octubre, coincidiendo con la cosecha.
Esta doble tradición —el Apple Day internacional y el Festival maliayés— refuerza el papel de Villaviciosa como epicentro de la cultura de la manzana y la sidra, un paisaje cultural que hoy forma parte del patrimonio mundial.
La manzana de Asturias y la Denominación de Origen “Sidra de Asturias”: 76 variedades acogidas
Asturias es la primera región productora de sidra en España, con el 80% de la producción nacional, y ocupa el cuarto lugar en Europa tras Gran Bretaña, Irlanda y Francia. El sector sidrero representa el tercer pilar del agroalimentario asturiano, solo por detrás del lácteo y el cárnico.
La Denominación de Origen Protegida (DOP) Sidra de Asturias abarca todo el Principado y se sustenta en un proceso de selección de variedades desarrollado durante siglos por los agricultores locales. A partir de árboles procedentes de semilla, se escogieron los ejemplares más productivos y mejor adaptados, dando lugar a plantaciones multivarietales de manzano de sidra. Las variedades de mesa no están admitidas en la DOP.
El SERIDA, heredero de la histórica Estación Pomológica de Villaviciosa, lidera desde hace décadas la investigación y mejora de estas variedades. Gracias a sus trabajos, se han identificado y caracterizado las 76 variedades de manzana de sidra actualmente acogidas a la DOP.
El Consejo Regulador de la Sidra de Asturias, constituido en 2002 y con sede en Villaviciosa desde 2003, garantiza el control, certificación, defensa y promoción de la marca. Su labor ha sido clave para consolidar la calidad y prestigio de la sidra asturiana.
Este reconocimiento alcanzó su máxima expresión el 4 de diciembre de 2025, cuando la cultura de la sidra asturiana se declaró Patrimonio Mundial Inmaterial de la Unesco. Una distinción que refuerza un paisaje cultural propio, con raíces que se remontan a la Edad Media —ya aparece citada en documentos del siglo VIII— y que algunos expertos sitúan en tradiciones de hace más de 2.000 años.