EL FIELATO Y EL NORA recorre, junto a sus protagonistas, el mapa de las Asociaciones de Llanera

Asociación Cultural “La Madreña”, la familia que cumple 50 años a golpe de música, baile y tradición

El día grande de la celebración será el sábado 29 de marzo, con un gran concierto en Posada de Llanera

 

La Asociación cultural La Madreña, más allá de una agrupación folclórica con un amplio bagaje trasladando lo tradicional allá donde se le requiera, desde la más angosta caleya a la Quinta Avenida de Manhattan, es una familia, una manera de vivir que viaja de padres a hijos, un secreto sentimental sin el cual no se explica su medio siglo de vida navegando en aguas turbulentas, agitadas por un sinfín de circunstancias que hacen que lo tradicional se vaya a pique sin remedio y en las que sólo se sobrevive con tesón y cohesión. El próximo sábado, más de un centenar de artistas, entre los miembros actuales de la Asociación y otros que por circunstancias tuvieron que abandonarla a o largo de los años, se subirán al escenario del recinto cultural Plaza de La Habana de Posada de Llanera, para celebrar la vida, la música, la danza, para celebrar a las abuelas, a las madres, a los trajes tradicionales: a la gaita y al tambor:

«Somos una familia –afirma Alicia Alconada, una de las veteranas de la Asociación, con más de 40 años de militancia– yo llevo aquí desde pequeña, me crie con mis amigas de La Madreña, somos amigas de toda la vida y, ahora, nuestras hijas están aquí con nosotras. Es la única manera de subsistir. Y, a pesar de lo que parezca el relevo generacional tampoco lo tenemos demasiado asegurado porque, muchos de ellos, con 14 o 15 años, lo dejan».

Pese a todo, la formación ha conseguido mantener un grupo estable de 59 personas, de los cuales, cerca de una veintena son menores de edad, entre adolescentes y los más pequeñinos. Todos ellos, más antiguos componentes recuperados para la ocasión, ofrecerán un multitudinario recital, ell próximo sábado, en Posada de Llanera: «Hicimos la convocatoria a ex componentes y vamos a subirnos al escenario casi cien personas. Estamos trabajando para recuperar algunos bailes que hace mucho tiempo que no hacemos, pero la ocasión merece recuperarlos –dice Nedi Argüelles, la más veterana del grupo– y que llegó a él, siendo niña, de la mano de su padre, David Argüelles, primer presidente de la Asociación, amigo y compañero de trabajo de Constantino Bobes, Pichi, fundador del grupo, allá por el año 1975, en Villapérez, y que nació como grupo folclórico, hasta que en los años 90 pasó a ser asociación, coincidiendo con el nacimiento de la banda de gaitas: «para poder tener la banda y el grupo de baile, nos aconsejaron que formáramos la Asociación, con estatutos y esas cosas: y hasta ahora».

María Jesús Álvarez y el concejal de cultura del Ayuntamiento de Llanera Iván Pérez, en la inauguración de la exposición del Grupo
María Jesús Álvarez y el concejal de cultura del Ayuntamiento de Llanera Iván Pérez, en la inauguración de la exposición del Grupo

Fifi García, presidenta; Nedi Argüelles, tesorera; Marta María González, secretaria; Covadonga González y Alicia Alconada, como vocales forman una junta directiva que, junto a Alejandro García «uno de los chavales que lleva aquí toda la vida. Entró de crío y ahora tiene 32 años» y el entusiasmo y trabajo de todos han preparado estos festejos por su medio siglo de vida a todo trapo: «lo complicado de montar todo esto –cuenta Alejandro– es ir ajustando cada uno por lo que sabe bailar o tocar a parte de tener que combinas baile y banda».

Para una formación que lleva 50 años bogando, el gran fin de fiesta del próximo sábado, descontando miedos escénicos y nervios de última hora, es un éxito asegurado: «La gente que venga a vernos va a encontrar a un grupo de personas, que igual no somos ni la mejor banda ni el mejor grupo de baile, pero tras el que hay mucho entusiasmo, mucho trabajo y, aunque esté mal decirlo, mucha calidad porque aquí hay gente con estudios musicales, que lleva más de 40 años tocando y bailando. Somos humildes pero muy críticos con nosotros mismos.

50 años no son nada. Y si se han vivido con intensidad, con amigos, con música, tradición y cultura, son tan poca cosa que lo que piden a voces son 50 más. Las familias unidas sobreviven a todo.