Rosa María Rodríguez nació el Las Regueras, aunque la vida la trajo a Posada de Llanera y nunca más se fue. Su llegada trajo consigo la apertura de la Librería Parquesol, testigo mudo del desarrollo de Posada de Llanera en estos últimos 30 años, entre prensa, revistas y chucherías: «Pudo haber sido cualquier otro negocio pero coincidió que iban a abrir el instituto aquí al lado y me decidí por abrir un quiosco. Había dos o tres más en aquella época aquí en Posada pero me pareció buena idea. El instituto todavía no existía –estaba en proceso– ni esta calle ( señala al frente) aún no estaba abierta. He vivido dos reformas del parque y ninguno de esos edificios existía. Era más pequeño, había menos gente pero el trato con los niños siempre ha sido el mismo, eso no cambia: es con las personas que mejor puedes tratar, lo que hace reírte, notar y empaparte de su intensidad, de esa esa vitalidad».
Si le pides a Rosa María que haga un ejercicio de memoria y nos recuerde aquellos primeros momentos de Parquesol en año 1995, obvia instintivamente lo malo ( que seguro hubo) y sólo le vienen recuerdos de la gente, de lo bien que se portaron siempre, del vínculo que le une con muchos ya tras tanto tiempo: «si algún día falto o abro más tarde la gente se preocupa. Están acostumbrados a verme y echan mucho en falta cuando no estoy: y viceversa. Tanto tiempo aquí da para conocer a la gente y establecer un vínculo muy fuerte con muchos de ellos. Conocen mi vida y yo la suya. También ya se da el caso de niños que venían a comprar y que ahora vuelven, ya mayores, acompañando a sus propios hijos. Son muchos años ya».
Los hábitos de consumo han cambiado, en casi todo, menos en la querencia de los niños por las gominolas –líbrenos el día en que eso se pierda–; la democracia de la chuchería iguala, por un momento a los que son y los que fueron. Y eso no cambia: «No hay diferencia en los niños de hace 30 años y los de ahora, al menos, en ese aspecto: a los que les gustaban las chucherías venían y compraban, como ahora. Es cierto que hay más variedad de artículos en la librería, porque hay que adaptarse a los tiempos pero, las chucherías y sus consumidores son atemporales».
Pese a ello, hay que renovarse, ir con los tiempos e intentar dar al púbico lo que demanda. La llegada de internet y las tiendas on line no han sido ajenas a Rosa María, lo que le ha obligado a adaptarse para poder competir, en desigualdad, y seguir sobreviviendo: «Lo que nos diferencia del comercio electrónico es la cercanía con el cliente, el estar cuando nos requiere: no hay otro secreto que el contacto social. Hay que renovarse e ir con los tiempos, no pelearse con ellos. Hace años se vendía mucha prensa y revistas y ahora han caído en picado. Pero, desde la pandemia, se venden muchos más libros, por ejemplo. También estamos para ayudar a los padres con todo el material escolar, que no tengan preocupaciones por ello que intentamos tener siempre todo lo necesario disponible: y, si no, se les consigue».