La Asociación de Amas de Casa de la Pola organiza un año más sus talleres de recetas tradicionales

Conchi Alonso continúa apuntalando la tradición: así se hacen los Bollos de Comadres en Siero

Conchi Alonso en la sede de la Asociación de Amas de Casa de Pola de Siero
photo_camera Conchi Alonso en la sede de la Asociación de Amas de Casa de Pola de Siero

Conchi Alonso tiene 78 espléndidos años. Es una mujer elegante, vestida con esmero; distante al principio, como corresponde, pero con una conversación infinita después. Un café rápido mientras charlamos en una terraza de La Pola porque «tengo que ir a clase de pilates» no da mucho margen al regodeo: clara, concisa, directa y al grano. Activa e inquieta, es la personificación incontestable de ese secreto a voces que clama que lo importante para llegar divina al último tercio del camino es no quedarte parada, tener curiosidad por todo pese a que ya casi nada te sorprenda y atropellar a la vida antes que ella lo haga con uno:

«El olor a pan que había en mi casa cuando era niña no se olvida: era algo increíble. Ni el olor de una confitería lo iguala. Levantarte e ir a buscar un bollín recién hecho para desayunar: esos son mis recuerdos». Primero sus padres y más tarde sus hermanos regentaron la Panadería Feleches, desde principios de los años 30: «Allí hacían los bollos de chorizo de siempre, los de pan. Yo empecé a hacerlos al estilo de Siero cuando vine a vivir aquí, sobre principios de los años 70. Mi marido es de La Pola y mi suegra hacía muy bien los bollos. Aprendí enseguida». Más de 50 años viviendo la fiesta de Comadres y haciendo bollos le otorgan a Conchi una cierta autoridad sobre el tema, una certera visión panorámica:

«No se pueden comparar las fiestas de antes con las de ahora. Son distintas. Antiguamente la gente hacía los bollos en casa y los llevaba a hornear a las panaderías. Ahora eso ya no se hace. También los hornos son distintos, eléctricos. Recuerdo en mi casa los hornos de leña. Con el calor que cogía hacías bollos durante todo el día, sin atizar casi. Luego estaba la fiesta, el baile en la Plaza cubierta: ¿Era allí donde ibas a cortejar? «Yo no cortejaba; venían a mí a cortejarme», sonríe con picardía.

La elaboración de los Bollos: una receta tradicional y sencilla

En contra de lo que podría parecer, el secreto de los Bollos de Comadres de La Pola no está escondido bajo 7 llaves: «Luego te lo digo para que lo publiques en El Fielato» –dice Conchi mientras busca con una rapidez  un documento de texto en su smartphone–. La clave de todo está en amasar a temperatura porque así la masa te sube muy fácil. Si lo haces en un sitio muy frío, tardas el doble de tiempo porque la masa no tiene temperatura para subir. Otra cosa importante es la levadura, que tiene que ser prensada de panadería, no esta química. Y luego, como cuando haces cualquier pote, cuanto mejor sea el compango, mejor sabrá. Antes se hacía sólo de chorizo. Ahora yo los hago también de picadillo, de adobo, jamón y queso, solo o con nueces, con bacon...; cada uno le echa lo que quiera. El caso es que esté hecho con la receta de aquí, con mantequilla mejor que con margarina. Porque lo que sabe rico del bollo es el pan».

La tradición parece que tiene el relevo asegurado

El próximo martes, día 25, Conchi estará en la sede de la Asociación de Amas de Casa Nuestra Señora del Carmen, de Pola de Siero, para enseñar, a quien se quiera acercar, los secretos de la elaboración de un auténtico bollo de Comadres: «Empezaremos a las 16h y está abierto al que quiera venir, hasta que llenemos la sala. Normalmente vienen muchas de las socias de la Asociación, pero cada vez viene más gente joven a aprender. Es muy importante que ya desde niños empiecen a sentir la Fiesta como algo suyo. El año pasado había más de 100 personas en el Taller y este año esperamos también mucha gente. Vemos muchas actividades de las de toda la vida que corren el riesgo de desaparecer porque a los jóvenes no les interesan. En Pola, Las Comadres, las fiestas y los bollos están asegurados».

BOLLOS DE COMADRES

Ingredientes

- 1 kg de harina; 400 g de mantequilla; 50 g de levadura (dos pastillas); 1 cucharadita de azúcar; 2 cucharadas de postre de sal; agua según se necesite; huevo para pintar

La mantequilla tiene que estar en punto pomada ( dejar fuera de la nevera el día anterior). En un recipiente poner la levadura, el azúcar, una cucharada de harina y un poco de agua templada, remover, tapar y poner en un sitio cálido. En otro recipiente amplio, poner la harina, la sal y remover. Hacer un hueco y poner la levadura cuando esté activada. Añadir agua, remover con una cuchara y cuando esté con consistencia para amasar, pasar a la encimera enharinada. Amasar hasta que quede una masa fina y elástica. Se cubre con un paño y se deja fermentar hasta que doble el volumen. En ese momento se añade la mantequilla y se amasa hasta que quede integrada. Se parte en porciones al gusto y se le pone dentro el chorizo. Se aprieta con los dedos dejando picos, se pone en la bandeja del horno, que estará previamente precalentado a 200/250 grados, según el horno. Se deja fermentar un poco, se pintan con el huevo y se meten al horno durante unos 30 minutos, o hasta que estén dorados. Se sacan del horno y se dejan enfriar encima de una rejilla.