El comisario Manuel Alberto Aragón recibió el galardón "Pueblo de Lugones"

El premio, entregado por la Agrupación Folclórica La Sidrina, cumple su decimoquinta edición
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photo_camera Alberto Aragón, en el centro junto a su pareja, Mari Cruz Fernández, con Rosa María Fernández, a la izda y Edita Reguera, presidenta de la Agrupación Folclórica La Sidrina, a la decha

En un acto con una alta carga emocional, el jefe de la comisaría local de Siero de la Policía Nacional, Manuel Alberto Aragón, recibió el galardón Pueblo de Lugones de las manos de Edita Reguera, presidenta de la la Agrupación Folclórica La Sidrina, encargados de otorgar estos premios que ya cumplen 15 ediciones. El el Centro Polivalente de Lugones se dieron cita más de un centenar de personas, entre familiares, amigos, representantes de la vida social y política del concejo y compañeros del galardonado.

En el acta de concesión, el jurado destaca del galardonado «su bagaje al servicio de España y de la seguridad ciudadana a lo que se suma su excepcional trabajo al frente de del programa de actos del Bicentenario de la Policía Nacional en el municipio. Manuel Alberto Aragón –continúa el acta del jurado– encarna como nadie los valores del cuerpo al que representa, una de las instituciones más queridas y valoradas por la sociedad».

De todas las ocasiones en las que he tenido que dirigirme a una audiencia, esta es, sin  ningún lugar a dudas, la más difícil de todas, por la relevancia del galardón

Aragón, como es conocido para todo el mundo, a duras penas pudo contener la emoción. Desde su llegada al recinto, acompañado por su tía Luisa, hasta el final de su discurso, las emociones estuvieron a flor de piel: «De todas las ocasiones en las que he tenido que dirigirme a una audiencia, esta es, sin  ningún lugar a dudas, la más difícil de todas, por la relevancia del galardón y por la carga emocional que supone recibir este reconocimiento para alguien de Lugones que ama a su pueblo».

Aragón esbozó un recorrido vital desde su niñez, aquel guaje de la Calle la Ciega de Lugones, criado en el seno de una familia humilde «formada por un joven trabajador de Explosivos Rio Tinto de la factoría de Santa Bárbara y una modista hija de un molinero del Caleyu» que le inculcaron unos principios y valores «que siempre he llevado a la práctica y que he trasladado a mis hijos: "para conseguir algo en la vida, me decían, hace falta esfuerzo, trabajo y sacrificio, huir de la prepotencia, la arrogancia, la pedantería y la soberbia y en su lugar que todas tus actuaciones estén presididas por la humildad, la constancia, la perseverancia, la nobleza, la honradez y la gratitud».

Tras un repaso por su participación activa en la vida social, cultural y deportiva de Lugones y algunos de sus hitos como miembro de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, concluyó expresando su orgullo por formar parte de la extensa nómina de premiados y dedicó el galardón «a mis hijos, a mi familia, a quienes soportan mis desvelos, a mi entorno más próximo, a todos los que siempre han creído en mí, a mis amigos que nunca me abandonan y a los que ya no están con nosotros, en especial a mi hija Alba,a mis padres Juanita y Pepe Aragón  y a mi hermano Juan Luis».