Basta compartir un café y dos minutos de charla previa y protocolaria, antes de profundizar en la conversación con Miguel López Cedrón, para entender, sin demasiadas dificultades, el porqué del éxito de la Unión Deportiva Llanera, más allá del capricho incontrolable de la pelota. Pausado, reflexivo, sin aspavientos, un modelo de lo que el periodismo de nuevo cuño calificaría como «perfil bajo» –no me pregunten por qué– trabajador y eficaz, tanto desde el puesto de presidente como en el de director deportivo; forjado en el futbol profesional, del que disfrutó desde la primera división hasta la tercera, desde su Mareo formativo, con escalas posteriores en el Molinón, Los Pajaritos, Butarque, Ipurúa, el Martínez Valero, Carlos Tartiere, Suárez Puerta, el Candín y San José, en Llanes. Años de vida profesional en las que las vivió de todos los colores, en las que aprendió de David Vidal, Enrique Martín o Marcelino García Toral y en las que se forjó como un director deportivo y dirigente brillante. Miguel López Cedrón es El Hombre Tranquilo que hubiera contratado John Ford si no existiera John Wayne y su UD Llanera es Innisfree, ese club de autor, el paradigma del milagro improbable que se hará mito con los años.
Su penúltimo éxito, con la UD Llanera, no cabe nunca el último, ha sido la concesión del premio Llanerense del Año, distinción que otorga la Asociación Gorfolí Santufirme. Entre los motivos para su elección, el jurado valoró la importante labor del club deportivo y sus éxitos deportivo, la importancia del deporte como formación integral de los niños y niñas que juegan en todas sus categorías y su clara apuesta por el fútbol femenino y su apoyo a las mujeres futbolistas: «De una de las cosas de las que estoy más satisfecho –afirma Miguel– es del auge del fútbol femenino. Ahora mismo tenemos más de 100 fichas de jugadoras, venidas de muchos puntos de Asturias. Ver el campo lleno de niñas y de chicas disfrutando, niñas que tienen nivel, la verdad que es un orgullo. No hace demasiado años era muy raro verlas jugar. Ahora, tenerlas ahí disfrutando, de una manera tan natural, es una de esas cosas que me animan a seguir adelante».
Son cinco los años que López Cedrón lleva al frente del equipo, en su doble vertiente de presidente y director deportivo, unidos a los cuatro que estuvo sólo como máximo responsable del área deportiva del club, cuando era presidente Serafín Villanueva. Una trayectoria en el Pepe Quimarán larga, moderadamente sinuosa, que le proporciona una visión privilegiada del crecimiento de la institución: «Yo cuelgo las botas en el Llanes. En mi último año en activo empiezo ya a compaginarlo con las labores de director deportivo del Llanera, que militaba en Regional Preferente. Tengo todos los títulos de entrenador y de dirección deportiva y me pareció un buen camino para seguir cuando me retirara del fútbol. Confeccionamos el equipo regional y, aquella primera temporada, ya ascendemos a tercera división. Y, a partir de ahí, empezamos a crear la estructura que ahora tenemos, a crecer en las inferiores y a asentar el fútbol femenino. Ya han pasado diez temporadas desde entonces y creo sinceramente que las cosas van muy bien».
Los casos de éxito dejan muy poco margen a la improvisación y a la casualidad. La base es el trabajo. La UD Llanera está en boca de todos, un trayecto largo, con una cabeza visible y un equipo compacto detrás: «Detrás de esto hay muchísimo trabajo, pero muchísimo, no se puede imaginar la gente cuánto. Yo me paso pensando en el Club las 24 horas del día, desde el primer equipo de niños de cuatro años hasta el senior. Te quita muchísimo tiempo, hay que trabajar muchísimo para sacar dinero de donde no lo hay; cualquiera que vaya por el campo ve cómo está de publicidad: antes no había nada. Los directivos y yo mismo vamos buscando publicidad por donde sea porque necesitamos recursos para que esto vaya bien, hacer equipos, buscar chicas, buscar horarios de entrenamiento, encajarlo todo, es muchísimo trabajo. Gracias a Dios tengo gente que trabaja en el campo todos los días, directivos en las taquillas, buscando publicidad...; lo que se ve son los resultados deportivos pero el trabajo que hay detrás es ingente pero la verdad que es un trabajo que se hace con gusto. Estoy muy orgulloso del trabajo que hacemos».
En lo deportivo, a la lucha: «Es una categoría que tiene 18 equipos y descienden 6: es una locura. Hasta ahora, salvo con el Numancia, no hemos sido inferiores a nadie, ni si quiera en la eliminatoria de Copa del Rey».