La llanerense Diana Díaz forma parte del grupo que partirá el próximo domingo hacia el pirineo francés

Cuatro montañeras asturianas tras los pasos de “Las Golondrinas”, mito de la emigración pirenaica

De izda a dcha, Yovana Alba,Cristina Álvarez, Diana Díaz y Beatriz Fueyo en lo alto de la Pica de Peñameyera
photo_camera De izda a dcha, Yovana Alba,Cristina Álvarez, Diana Díaz y Beatriz Fueyo en lo alto de la Pica de Peñameyera

Diana Díaz es de esa clase de persona, seguro que ustedes conocen alguna, que llena una sala entera sólo con su presencia, que transmite, que contagia, que incita con su entusiasmo, su perenne sonrisa y su actitud positiva. Esa clase de gente con la que primero conquistarías Manhattan, antes de ir a por Berlín, y con la que te tomarías una caja de garimbas pergeñando el siguiente movimiento vital porque, el caso, es no quedarse parado.

Sigamos presentando protagonistas: Yovana Alba, Cristina Álvarez y Beatriz Fueyo, junto a Diana y muchas más mujeres como ellas, forman parte del grupo La Muyerada, un club deportivo creado por y para mujeres en el año 2018 y que reivindica su presencia en la montaña, donde realiza modalidades deportivas como escalada, senderismo y deportes de invierno.

No hace mucho que las cuatro se conocen, pero hubo química desde el primer instante. Por el cumpleaños de Yovana surge la idea de ascender el pico Midi d’Ossau, junto a Diana, casi 3000 metros de roca pirenaica francesa que ya sería desafío suficiente para cualquiera, pero a ellas, como debía parecerles poco reto, decidieron sumar dificultad y actores.

Diana Díaz, en un momento de la entrevista
Diana Díaz, en un momento de la entrevista

Más protagonistas, que completan el círculo y aclaran la historia: Las Golondrinas, que era como se conocía a las mujeres pirenaicas, roncalesas, ansotanas y salacencas, que emigraban hasta la vertiente pirenaica más al norte, a Francia, para buscar trabajo, fabricando alpargatas. Iban vestidas de negro, de ahí su nombre, y su ruta se ha convertido, hoy en día, en toda una reivindicación, un tributo a la migración y a la figura de la mujer trabajadora.

Con todas las fichas ya en el tablero, comienza la historia: Yovana, Cristina, Beatriz y Diana, con amplia experiencia en la montaña, empezaran su aventura en unos días, ascendiendo Midi d’Ossau, un paraíso para los escaladores que, una vez vencido, les llevará a desplazarse al inicio de la Ruta de Las Golondrinas, cuatro días por una senda circular con dos variantes: una de 62 km y 3.500 m de desnivel y otra de 74 km y 5.000 m de desnivel que elegirán, una u otra, en función de diversas variables.

Para cuatro mujeres experimentadas en la montaña como lo son ellas, con cada reto se despliega un amplio abanico de posibilidades que hacen de cada uno de ellos algo único. En este caso, a la escalada, al rápel y al ascenso en sí de una montaña imponente se une el reto posterior de la ruta, en la que no utilizarán los refugios existentes en el recorrido por lo que tendrán que cargar con todo lo necesario para el desafío, para alimentarse y para el vivac, productos sostenibles, un reto en el que cargarán con todos los desperdicios que generen y en el que el peso de sus mochilas se convertirá en la mayor dificultad del desafío. O no. Quizá el mayor problema sea luchar contra los miedos, salvar las dificultades y lidiar contra tantas horas de marcha en silencio, con tanto tiempo para pensar y observarse, para evocar recuerdos y lograr controlar, más que lo físico, lo mental, lo que nos paraliza sin saber por qué. Cuatro personalidades distintas que van a tener que trabajar como una sola cuando las circunstancias lo exijan. Quizá ese sea el mayor de los retos.

Quedan pocas horas para que comience la aventura y las emociones ya están a flor de piel: «yo estoy tranquila –asegura Diana– porque sé que somos un gran equipo. Cada una sabemos cuáles son nuestros puntos fuertes y, sobre todo, si alguna “cortocircuitamos” en algún momento, estamos preparadas para ayudarnos. Son momentos que pueden ser muy duros porque estás mucho tiempo contigo misma, pensando, y pueden aparecer muchos fantasmas. Hay que saber gestionarlo y superarlo. Ese es mi mayor miedo, pero, si llega, estoy segura que nos apoyaremos y sabremos cómo solventarlo».