La Lotería Primitiva "cae" en Posada de Llanera: 77.143 euros sellados en el estanco de El Cruce

Es el primer premio de esta importancia que se sella en el despacho de Posada
A la izda, la Güela Pepi, con su hija Mari Paz, su yerno Carlos y Mónica Rivera
photo_camera A la izda, la Güela Pepi, con su hija Mari Paz, su yerno Carlos y Mónica Rivera

Es habitual acudir a los despachos de lotería que acaban de sellar un premio importante y percibir la alegría y hasta un cierto punto de nerviosismo en los propietarios. En el estanco de El Cruce, en Posada de Llanera, donde ayer se selló un boleto de segunda categoría (5 aciertos + complementario) del sorteo de la Primitiva, que le supone al anónimo agraciado una cantidad de 77.143 euros, se respiraba todo eso más el olor a casadielles y tarta «hecha con huevos de casa: ¿no veis el color?» nos enseñaba, antes de darnos a probar a los medios de comunicación allí presentes una abundante ración, Mari Paz Rodrigiez que, junto con su marido, Carlos Robert, regentan el negocio. También estaban Mónica Rivera, trabajadora del estanco y, como no, la autora intelectual y material de los hechos – les casadielles y la tarta– que no es otra que la Güela Pepi, madre de Mari Paz, que a sus 89 años, sigue celebrando acontecimientos de la mejor manera que sabe: cocinando

«Y eso que tocaron 70.000 euros, Pepi: si toca un millón, ¿qué haces? Si me tocara a mí, dejaba en el banco para pagar hipotecas, cocinaba una buena pota de pote asturiano, con la morcilla y el chorizo y, luego, marchaba p'al aeropuerto a coger un avión pa Cuba». Celebrar los buenos momentos, las buenas noticias, celebrar la vida cocinando para los demás, sól lo hace una generación muy especial de españoles que vivieron la guerra y la miseria en sus carnes, desde niños «Yo nací en el 36 –relata Pepi– con dos hermanso y mi madre, en la Cuenca. Con cinco añinos iba a pedir pan porque no teníamos nada. Recuerdo a un paisano al que fui a pedirle y me dijo: "para los rojos, no hay pan". Sólo tenía cinco  años: ¿tú crees que hay derecho? Desde que yo pude, nunca faltó comida, nunca le faltó pan ni a los míos ni a los que lo necesitaron».

Ayer tocaron 77.143 euros de un boleto de segunda categoría (5 aciertos + complementario) del sorteo de la Primitiva. Dicen que igual la suerte paró en Posada porque un cliente habitual había llevado al estanco, hace unos días, un tiesto con tréboles de cuatro hojas. Quien sabe. Yo comí casadielles y tarta de la Güela Pepi. Ganamos todos.