La emoción y el cariño se dieron cita ayer en el corazón de Quintueles para rendir homenaje a María del Carmen Bastián Sánchez, conocida por todos como “Mary de Casa Nicasia”. Coincidiendo con las fiestas patronales de San Bartolomé, vecinos, familiares, amistades y autoridades se reunieron para reconocer públicamente sus 58 años de dedicación a la cocina y a la tradición gastronómica local.
El acto, celebrado en el propio edificio que alberga el histórico bar-restaurante, contó con la presencia del alcalde de Villaviciosa, Alejandro Vega, quien entregó a Mary el escudo de la villa como símbolo de gratitud “por su esfuerzo, por hacer de Casa Nicasia una referencia y por llevar el nombre de Quintueles más allá de sus fronteras”. También participaron representantes de la Asociación de Vecinos y de la Comisión de Fiestas, así como numerosos vecinos que la ovacionaron entre gritos de “¡Gracias a ti!”.
Mary comenzó su andadura en la cocina el 20 de mayo de 1967, el mismo día en que se casó con Enrique Piñera, hijo de Nicasia, la fundadora del restaurante en 1942. Desde entonces, no se separó de los fogones de leña, con los que cocinó hasta el último día de servicio, el pasado 30 de marzo de 2025.
Bajo su batuta, Casa Nicasia se convirtió en un templo gastronómico, pionero en poner en valor les llámpares como plato estrella, junto a la fabada, les patatines con pulpo y el arroz con leche. Durante más de medio siglo, Mary atendió a varias generaciones de clientes: “Primero venían los padres, luego los hijos y ahora hasta los nietos”, recordaba emocionada.
A sus 81 años, Mary se despide de una etapa “que supo a gloria” y afronta su jubilación con serenidad: “Trabajé mucho, pero fui muy feliz aquí. Ahora toca descansar e ir a la misa de San Bartolomé por primera vez y disfrutar de la familia”.
El legado de Casa Nicasia y de Mary Bastián queda grabado en la memoria colectiva de Quintueles como un símbolo de tradición, hospitalidad y buena cocina asturiana.