ARCA y La Cámara de Comercio lanzan "Rural en Beta"

«El turismo rural asturiano necesita actualizarse para seguir siendo competitivo sin perder su esencia».
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photo_camera De izquierda a derecha: Juan Manuel Blanco, miembro de la junta directiva de ARCA; Sandra Méndez, secretaria de ARCA; Jaime García, presidente de ARCA; Carlos Paniceres, presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, y Nacho iglesias, director del área de desarrollo empresarial de la Cámara de Comercio de Oviedo.

Movimiento clave en el turismo rural asturiano. La Cámara de Comercio y la Asociación de Alojamientos Rurales de Asturias (ARCA) han dado un paso conjunto para acelerar cambios que ya no pueden esperar.

El acuerdo se ha sellado esta mañana en las instalaciones camerales de Oviedo, con dos protagonistas al frente: el presidente de la Cámara de Comercio, Carlos Paniceres, y el presidente de ARCA, Jaime García.

El objetivo es claro y ambicioso: poner en marcha “Rural en Beta”, una iniciativa que busca “repensar el futuro del turismo rural asturiano desde la empresa, el territorio y las personas”, según ha señalado Paniceres. Ahora toca seguir de cerca el proyecto y su próxima carrera por la financiación.

  1. Convenio en Oviedo para activar “Rural en Beta”
  2. Del éxito pionero a las preguntas incómodas
  3. Así se despliega “Rural en Beta”: tres frentes
  4. Turismo rural como palanca ante el reto demográfico

Convenio en Oviedo para activar “Rural en Beta”

La firma del convenio abre la puerta a un trabajo coordinado entre Cámara y ARCA para impulsar el proyecto “Rural en Beta”. La iniciativa nace con la intención de mirar de frente al futuro del sector y reordenar prioridades en un momento de cambio acelerado.

Paniceres ha defendido la necesidad de actuar ya: “El turismo rural asturiano necesita actualizarse para seguir siendo competitivo sin perder su esencia. Tiene futuro, pero ese futuro hay que construirlo, adaptarlo y gestionarlo desde ahora”.

La propuesta será presentada mañana mismo al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico para optar a financiación. El foco se sitúa en los 49 municipios asturianos de menos de 5.000 habitantes, donde se concentra casi la mitad de las plazas de turismo rural de la región.

En esos concejos operan alrededor de 808 empresas, muchas de carácter familiar y, en su mayoría, lideradas por mujeres. Son negocios que sostienen actividad económica donde no siempre llegan otras oportunidades, un dato que marca la urgencia de mantenerlos viables.

Además del proyecto, el convenio contempla otras acciones centradas en información, asesoramiento y acompañamiento a las empresas de alojamiento de turismo rural en Asturias.

Del éxito pionero a las preguntas incómodas

Durante la presentación, Paniceres ha recordado el origen del modelo asturiano y su impacto. Asturias fue pionera con la apertura en 1986 de La Rectoral de Taramundi, un hito que marcó camino en España.

El balance de décadas ha sido notable, pero también exige revisión: el modelo “ha sido un éxito: transformó economías locales, recuperó patrimonio y ayudó a fijar población; pero, casi cuarenta años después, ese modelo también muestra síntomas de agotamiento que no podemos ignorar”.

El contexto actual mezcla potencia y desafío. Asturias cuenta con cerca de 2.000 alojamientos rurales, una de las redes más amplias del país. Sin embargo, mientras el turismo total crece, el peso del alojamiento rural ha bajado en la última década.

Ese descenso obliga a replantear estrategia con preguntas directas, tal y como ha expuesto Paniceres: “Esto nos obliga a hacernos preguntas incómodas, pero necesarias: ¿estamos adaptándonos al nuevo cliente?, ¿estamos preparados para el relevo generacional?, ¿estamos sabiendo competir en un entorno cada vez más cambiante?”.

Así se despliega “Rural en Beta”: tres frentes

“Rural en Beta” se apoya en tres líneas de actuación muy concretas. La primera pasa por un análisis detallado de la realidad del sector para saber dónde se está pisando: situación económica de los negocios rurales, nivel de digitalización y, con especial atención, el horizonte del relevo generacional.

El segundo bloque activa un plan de formación, acompañamiento y consultoría dirigido a empresarios y emprendedores. Se trabajarán áreas como comercialización, digitalización, sostenibilidad, finanzas e innovación, con un objetivo práctico: que cada participante tenga un plan realista, orientado al crecimiento, a la transformación o a la sucesión empresarial.

El tercer frente busca crear producto turístico desde el territorio, incorporando el conocimiento de las personas senior de los propios municipios. Agricultura, ganadería, artesanía y saberes tradicionales entran aquí como base para diseñar experiencias con sello local.

El mensaje apunta a lo que el visitante demanda hoy: “Hoy el visitante busca conexión, identidad y verdad. Y eso, en Asturias, lo tenemos de sobra”, ha subrayado el presidente de la Cámara.

Turismo rural como palanca ante el reto demográfico

La alianza entre la Cámara y ARCA se presenta también como una respuesta práctica al desafío poblacional. Paniceres ha destacado que el convenio representa una apuesta por “una forma de trabajar basada en la cooperación, el pragmatismo y la visión de largo plazo”.

El enfoque pone el énfasis en la empresa como motor que fija actividad en el territorio. Según ha remarcado el presidente de la Cámara, “Desde la Cámara de Comercio creemos firmemente que el reto demográfico no se resuelve solo con políticas públicas, sino con empresas viables, actividad económica sostenible y proyectos que generen ingresos y autoestima en el territorio. Este convenio con ARCA va exactamente en esa dirección”.