Asturias nunca deja de sorprender con su rico patrimonio cultural, natural y arquitectónico que guarda un sinfín de secretos, lugares recónditos y sitios inexplorados. Ya hay una costumbre y hábito generalizado en todos esos blogs, vídeos de Tik Tok y páginas de periódico en las que aparecen esas famosas listas de los pueblos más bonitos de Asturias o estos son los pueblos de Asturias que tienes que visitar…pero, ¿qué hay de aquellos que son más desconocidos o que pasan de forma más desapercibida? En esta lista encontrarás algunas localidades de Asturias menos conocidas tanto por los asturianos, como por el resto de personas que acuden a la tierrina de visita o hacer turismo.
Camarmeña
Se trata de uno de los pueblos menos conocidos y visitados de toda la geografía asturiana. Tal vez, esto se deba a su complejo acceso y gran altitud. Camarmeña se encuentra a una altitud de unos 428 metros en pleno desfiladero del Cares, dentro del concejo de Cabrales. Para poder llegar es necesario ascender por una carretera bastante sinuosa de 7 kilómetros, pero su belleza y encanto merecen su compleja accesibilidad.
Además, se encuentra en uno de los enclaves naturales más privilegiados de Asturias. Algunos de sus principales lugares de interés o atracciones turísticas consisten en la Iglesia de San Pedro de Camarmeña o el mirador del Naranjo de Bulnes, donde se encuentra el propio pueblo de Bulnes: otra de las localidades más escondidas y remotas de Asturias, en la que es necesario subir en funicular para poder visitarlo. Aún así, podría decirse que este pueblo, a diferencia de Camarmeña, es más popular y conocido entre la población asturiana, precisamente por su ubicación tan lejana.
Torazo
Un pueblo que a pesar de haber recibido el premio de Pueblo Ejemplar de Asturias (otorgado por la Fundación Princesa de Asturias) en el año 2008, sigue siendo un auténtico misterio para locales y visitantes que aún no han visitado su gran encanto, paisajes y belleza.
Se trata de una localidad que combina a la perfección los principales atractivos que cualquier pueblo podría tener: montaña, paz y tranquilidad. Torazo se sitúa en el concejo de Cabranes y cuenta con unos 230 habitantes; se caracteriza por sus hórreos, arquitectura tradicional asturiana y, tal vez, muchos puedan conocerlo por su fiesta regional: Festival de la Boroña de Forna, en la que se rinde homenaje a uno de sus productos gastronómicos típicos: la boroña preñada. De su cultura, costumbres y tradiciones también se puede resaltar la Procesión de Ramos, celebrada el último domingo de agosto por la Cofradía de la Virgen del Carmen.
San Esteban de Cuñaba
Al igual que el pueblo anterior, San Esteban de Cuñaba fue nombrado con el galardón de Pueblo Ejemplar de Asturias en 1990. Muchos lo catalogan como aldea, en vez de pueblo al pertenecer a la parroquia de Cuñaba en el concejo de Peñamellera Baja . Ubicado en plenos Picos de Europa, su enclave se caracteriza por un entorno montañoso, lleno de verde y gran belleza.
Aunque este pueblo sea un gran desconocido para muchos, es el punto de partida de muchas rutas de senderismo como la Senda El Pastor o la ruta de La Pasá del Picayo a Tresviso. En 1983, esta aldea sufrió graves inundaciones que implicó su reconstrucción casi completa por parte de los vecinos y otros habitantes de la zona
Entre los elementos de interés de sus inmediaciones, destaca la Ermita del Santucu ( de estilo románico con una nave rectangular), el valle del río de San Esteban o la Cueva de la Loja, que alberga las primeras pinturas paleolíticas descubiertas en Asturias y como no, todo el paraje natural de los Picos de Europa.
Malleza
En el concejo de Salas, se encuentra este pueblo tan peculiar y pintoresco de 200 habitantes que muchos conocen como la pequeña Habana. Esta denominación se debe a su construcción arquitectónica tan llamativa y colorida que está fuertemente vinculada a la emigración cubana y latinoamericana. Son las famosas casas indianas, caracterizadas por sus bonitos jardines, fuentes, fachadas decoradas, palmeras y hórreos típicos asturianos.
Otro de sus principales encantos radica en su cercanía a la costa y, sobre todo, el imponente Palacio del Conde de Toreno. A pesar de estos elementos tan llamativos que inundan la localidad salense de belleza y grandes motivos para visitarlo, sigue siendo un pueblo muy poco visitado y conocido por los asturianos. Sin embargo, pueblos como la propia villa de Salas, que se encuentra a, tan solo, 14 kilómetros de Malleza, recibe más visitas u otros pueblos con casas de indianos como Colombres o Bustio.
Sobrefoz
Considerado como uno de los lugares más recónditos y remotos de Asturias, Sobrefoz se encuentra en el concejo de Ponga y está en plena montaña. Las vistas que alberga este pueblo son de las más impresionantes de la comunidad asturiana. ¿A qué se debe esto? Principalmente, se debe a que se sitúa en una auténtica reserva natural y, ¿qué puede haber más recóndito que eso?
Aún así, Sobrefoz alberga lugares de gran interés turístico y entre los más destacados se encuentra el Picu Recuencu, el desfiladero de los Beyos, el bosque de Peloño o la montaña de Tiatordos. Además, desde Sobrefoz se puede acceder a Ventaniella, otro pueblo con gran encanto de la zona que cuenta con una bonita pradera y una ermita de origen medieval.
En cuanto a las fiestas típicas de Sobrefoz, podemos resaltar la fiesta de la Santina, la fiesta de San Pedro y el popular Mercado Medieval.
Espinaréu
Este pueblo del concejo de Piloña, tal vez no sea el más recóndito, alejado y desconocido de la lista, pero merece ser nombrado por su estética de cuento. Se trata de la localidad con más hórreos de España y de hecho, el hórreo más antiguo de Espinaréu data de 1548. Visitar este pueblo puede transportarte directamente a la Época Medieval.
Sus casas rústicas, paneras, entorno plagado de bosques y encanto hacen de esta aldea piloñesa, un lugar de lo más especial para visitar y conocer. La ornamentación de Espinaréu es digna de apreciar y convierte a esta localidad en uno de los conjuntos patrimoniales más excepcionales de Asturias.
Este conjunto de pueblos, tal vez no sean los más conocidos de la geografía asturiana, pero todos albergan motivos más que suficientes para visitarlos, recorrerlos y disfrutar de su gastronomía, naturaleza y arquitectura.