Helena Muñoz es arqueóloga y miembro del equipo que Esperanza Martín ha desplazado a Lugo de Llanera para esta campaña de excavaciones en Lucus Asturum. Aunque es la primera vez que trabaja en la zona –su lugar de influencia habitual se despliega en Inglaterra– conocía sobradamente los trabajos que, año a año se vienen desarrollando a Lugo: «La metodología que usamos aquí es distinta, mucho más detallada y mucho más cuidadosa. Desenterramos de manera estratigráfica, con mucho cuidado, intentando encontrar las fases de ocupación. También aplicamos fotogrametría para registrar todos los hallazgos. La verdad es que me parece muy buen trabajo, muy profesional y de muy buena calidad».
Helena destaca la «cantidad de material que estamos encontrando, tanto de época romana como más moderno. Vamos a intentar bajar e ir poco a poco hasta llegar al nivel romano y ver exactamente cómo es la ocupación, cuándo ocupa lo que viene a ser el antiguo núcleo urbano».
Esta campaña de 2025, que sería la séptima desde que arrancaron las excavaciones, incide en la zona de La Rectoral –donde ya se realizaron los estudios el pasado año– aunque ampliando la zona de trabajo: «este año hemos abierto hacia el este –aclara Martín– porque nuestra intención es sacar todo este primer nivel de grandes losas. Estamos encontrando restos de la construcción romana por debajo de la necrópolis, cosa que ya sabíamos. Pero para retirar estas grandes losas y poder profundizar, hay que limpiar primero la necrópolis».
Esperanza muestra uno de los últimos hallazgos: un «limbo», el lugar reservado para enterrar a los niños: «hemos encontrado cerca de 15 niños: los hay pequeños, hay bebés...; se distinguen perfectamente porque tienen la segunda dentición creciendo por encima de los dientes de leche. Aparecen en diferentes posiciones y tapados con una pequeña cobertura de cal. Sabemos que este osario tiene un uso realmente dilatado en el tiempo y determinamos que se utilizó hasta el siglo XVII porque hemos encontrado una moneda con resello de la época de Felipe IV».
En la actualidad, están trabajando en la excavación una decena de profesionales, a los que se uniran, posteriormente el equipo de restauradores y los miembros del laboratorio: «Vamos a estar aquí dos meses aunque no siempre el trabajo que se realizará será de campo. Ya tenemos gente en el laboratorio para empezar a tratar todo el material que estamos encontrando».